José Dionisio Solórzano
Opinión-. Su delgada forma y afilado perfil, su cabellera que al
paso del tiempo se tornó plateada, sus maneras que mezclaban irreverencia y
educación, todo bajo el vendaje de rudimentarias de pulcros trajes blancos y
elegantes sombreros, así Tom Wolfe irrumpía en cualquier escena y despertaba
murmullos entre los presentes.
"Es él, el periodista",
cuchicheaban por los rincones las señoronas de altos peinados y manos
relucientes de anillos y pulseras de brillantes.
"No, es el escritor",
respondía otra de lentes de pasta, falda larga y lengua ágil. Todos habían
escuchado su nombre, algunos habían leídos sus reportajes y otros menos sus
exquisitas novelas, pero frente a cada uno surgía la duda: ¿quién era aquel
curioso personaje?.
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Tom Wolfe fue uno de los padres
del Nuevo periodismo. Sus grandes contribuciones se centraron en unir
magistralmente la narrativa periodística con técnicas de literatura y
crear una simbiosis única y perfecta entre el realismo de los hechos y el
estilo descriptivo.
Wolfe decía que "la realidad
nos pasa delante de los ojos como un relato, en el que hay diálogos,
enfermedades y amores... además de estadísticas y discursos".
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Pero, ¿cómo fue en verdad este
periodista de buen gusto al escribir y vestir? Según aquellos que lo conocieron
era un frívolo encantador, un iconoclasta
e incongruente, un ateo de cabeza dura, un liberal convencido, eterno enamorado de Nueva York y firme admirador de George Bush, algunos se atrevían a decir que la
mejor creación de Tom Wolfe fue Tom Wolfe.
Este periodista perspicaz fue el
creador de un género de información y narración denominado el Nuevo Periodismo,
el cual repudió con fervor la retórica y la frase impersonal, se centró en buscar la afirmación perfecta, la
expresión viva. Rechazaba el sensacionalismo y se regodeaba en la elegancia y
en la exactitud.
Algunos periodistas sacrifican el
estilo por la exactitud, Wolfe casó la precisión con las buenas formas de
enamorar, emocionar y conmover con
simples y justas palabras.
Él forma parte de ese selecto grupo de periodistas y escritores que fueron primados en el proceso de
construir de un nuevo referente y método de contar noticias e historias de
interés; junto a Wolfe se debe recordar a Truman Capote, maestro del esnobismo.
Este señor de letras claras y
sacos impolutos escribió en su libro “La hoguera de las vanidades” que:
"... con
una mentira es posible que engañes a alguien; pero cualquier mentira te dice a
ti mismo una gran verdad indiscutible: eres débil", con ella dejaba al
descubierto lo que está detrás del engaño, y, además que todos, ricos o pobres,
utilizan la falsedad para lograr sus objetivos.
Periodista temido y escritor
laureado, dejó una huella imborrable en su paso por el mundo; falleció el 14 de mayo del 2018 a los 87 años, aún con su distinción y clase, aún
con su ligereza de mente y pronta prosa, dejó huérfano al Nuevo Periodismo y
millones de lectores y periodistas admiradores que nos convertimos en sus
deudos.
Adiós Tom, es una lástima que
muchas escuelas de comunicación social y/o periodismo no te recuerden como te
lo mereces, ni impartan las lecciones que nos diste a todos en vida.
Y como pedirle más a un mundo, si
es como tú dijiste: “está lleno de cosas
salvajes que contar”, y sí, el hecho que en las Universidades no se hable de ti
es una atrocidad injusta y bestial.
Termino citando al maestro: "En el periodismo te envían a hacer
preguntas incómodas a gente que no tiene ganas de hablar contigo. Y tú vas y
las haces. ¡Este oficio es fantástico!"


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