Por José Dionisio Solórzano
Como dijo el poeta: «…𝘺 𝘴𝘦 𝘧𝘶𝘦 𝘥𝘦𝘵𝘳𝘢́𝘴 𝘥𝘦 𝘶𝘯 𝘩𝘰𝘮𝘣𝘳𝘦 𝘢 𝘤𝘢𝘣𝘢𝘭𝘭𝘰». Este es el mejor resumen de la relación histórica entre la sociedad venezolana y sus líderes.
El ciudadano de este país siempre ha estado inclinado a apoyar al «𝗺𝗮𝗰𝗵𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗶𝗱𝗮», es decir, al líder fuerte que se impone sobre los demás.
Ya sea un general en medio de la Guerra de Independencia, ya sea otro general en el innumerable listado de revueltas, revoluciones y alzamientos que colmaron los días del siglo XIX o de los líderes, mitad militares y mitad civiles, del siglo XX, en cada ocasión el venezolano optó por el «𝗽𝗼𝗹𝗶𝘁𝗶𝗰𝗼 𝗮𝗹𝗳𝗮».
Como sociedad preferimos que nos guíe el «𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲 𝗳𝘂𝗲𝗿𝘁𝗲», antes que un intelectual o un gerente eficiente.
En raras oportunidades ese «𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲 𝗳𝘂𝗲𝗿𝘁𝗲» también es un líder capaz administrativa, técnica y socialmente, así ha ocurrido en varias oportunidades, sobre todo con el liderazgo civil.
Como lo hemos dicho en otros artículos el caudillismo está en el ADN del venezolano, es por ello que pensar la política en Venezuela sin la figura del líder sería un error y una imposibilidad sociológica.
Juan Vicente Gómez, Marcos Pérez Jiménez, Don Rómulo Betancourt, Dr. Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez y Hugo Chávez Frías fueron los líderes que dominaron la vida política nacional en los siglos XX y XXI.
Esto indica, claramente, que no todo aquel que llegó a la presidencia de la república puede ser calificado como un líder. Y también nos demuestra que hay quienes estando fuera de Miraflores siguen controlando el escenario político.
El drama actual en el país es la carencia de un líder, pues Nicolás Maduro es tan solo el «jefe» del grupo que ostenta el poder, y Juan Guaidó tan solo se alzó como una «coyuntura» en un momento determinado.
Tal vez, este sea el momento para que la figura del «𝗽𝗼𝗹𝗶𝘁𝗶𝗰𝗼 𝗮𝗹𝗳𝗮» sea asumido por un liderazgo nuevo, ajeno a los partidos tradicionales, o incluso por una mujer que levante el testigo de heroínas como Luis Cáceres de Arismendi, Eulalia Ramos (mejor conocida como Eulalia Buroz) y otras grandes mujeres de la historia venezolana.
Lo cierto es que no hay estrategia que valga, plan que sirva o lucha que se libre en Venezuela si no está comandada por el LIDER.
¡Lee siempre, lee bien, lee con amor, así la mente se alimenta y el alma se fortalece!
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