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Wallraff: Cuando el periodismo es verbo


José Dionisio Solórzano

Opinión-. Tal vez el nombre de Günter Wallraff no le diga mucho a usted, aunque para los alemanes usar este nombre es referencia de periodismo, ingenio, atrevimiento y audacia.

A Günter lo conocen como el “periodista indeseable” o como “el periodista de las mil caras”, aunque una de los detalles más curiosos de este comunicador social germano, es que su apellido Wallraff se convirtió en un verbo en el diccionario de lengua alemana.

Gunter Wallraff, periodista alemán

“Wallraffear” es un término el cual hace referencia a los procedimientos, que este audaz redactor viene aplicado en su ya prolífera carrera como  periodista de diversas fuentes.

El germano no solo encarna un vocablo en su país, sino que hasta una sentencia del mayor tribunal de justicia de su país lleva también su sello. Y es que, sus tácticas de investigación y sus métodos, entre el que destaca el hecho de disfrazarse para obtener la información de incógnito, lo han convertido en una celebridad.

Esta situación  ha despertado fanáticos entre aquellos que se sienten identificados con sus estrategias a la hora de hacer periodismo, aunque no han sido menos quienes lo detestan por la misma razón.

Y no es para menos, Wallraff se infiltró entre los seguidores de un grupo neonazis en Portugal, en la antigua  República Democrática Alemana, de filosofía marxista, logró colarse y conocer datos de importancia en los expedientes secretos del viejo ministerio de la policía secreta del régimen comunista, la temible Stasi.

Tres en uno...

Durante la dictadura militar en Grecia tomó la decisión de disfrazarse de griego y de sumarse a las protestas de aquel país. Cuenta que fue “el papel más fácil de todas las investigaciones que he hecho”.

¿La razón? Porque inmediatamente fue capturado por las fuerzas del orden público, llevado a prisión, fue torturado, y le arrancaron la uña del dedo gordo, y frente a semejante agresión habló y dijo su verdadero origen.

En aquella nación fue condenado a 14 meses de prisión por un Tribunal Militar, y padeció aislamiento, sin  duda tuvo razones para hacer su testamento antes de partir hacia aquel destino, aunque a la final no lo necesitó, porque como en tantas otras ocasiones Günter salió con vida de ese trance al cual lo llevó su pasión por el periodismo.

Su vida y acciones llevaron al Tribunal Federal Supremo de Alemania a afirmar que una información, aunque haya sido investigada en condiciones ilegales, pero que sea juzgada de importancia para la sociedad, debe ser respetada y publicada, porque prevalece el derecho a la información.  

A este dictamen se le llama la “Sentencia Wallreff”, debido a que se produjo luego que el periódico Bild denunciara el método que empleara y sigue empleando el autor del libro “Cabeza de Turco”.  

"Mentir para conseguir la verdad"
Y es que, el “periodista de las mil caras” se hizo pasar por un reportero mucracker a las órdenes de Bild y desde allí escribió un libro donde hablaba de las “mentiras diarias” del medio de comunicación y como creaban noticias y las presentaban como hechos ciertos y veraces.

Günter Wallraff, se ha camuflado como obrero en fábricas de Ford, Siemens, Thyssenm entre 1964 y 1966, hasta estuvo trabajando para McDonald´s de cuya experiencia pudo constatar y redactar las formas antihigiénicas que para aquellos días llevaba adelante la cadena de comida rápida.

Su estilo es intrépido y peligroso, no obstante ha inspirado a muchos periodistas e investigadores a seguir su ejemplo y entrarse en las aguas profundas de los ambientes donde se produce la información.

Entonces, ¿te atreves a “Wallraffear”?

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